Los seres humanos a través de la historia han creado y desarrollado diferentes métodos, técnicas, procedimientos para expresar las ideas y transmitirlas a las personas. En este caso se hablará sobre lo que es el ensayo, sus orígenes, sus exponentes, su tipología y los pasos que se deben seguir para su elaboración.

Primero hay que decir que la palabra ensayo se deriva del “análogo al francés essai: (nombre) prueba, experimento, intento. Del latín exagium: (nombre) acto de pesar; (verbo) meditar, examinar la propia mente.”[1]

En cambio el ensayo como género tiene muchas definiciones y en este caso citaremos algunas de ellas.

“El ensayo cabalga en un límite difícil e impreciso, aquel que separa el virtuosismo de la creación. De allí su carácter dual de actitud reflexiva y de disertación original y un tanto enrumbada, sino a la ficción, por lo menos a la formulación artística.”[2]

Esta primera definición muestra que el ensayo combina dos partes importantes: la reflexión, la crítica, el análisis de un tema o una problemática con la utilización de argumentos pero sin dejar fuera el lado creativo y original que le proporciona la persona que lo realiza. Es decir el ensayo combina una parte objetiva relacionada con las citas textuales o bibliográficas y una parte subjetiva que tiene que ver con el estilo y originalidad que le imprime cada ser humano.

“El ensayo es una meditación escrita en estilo literario; es la literatura de ideas y, muy a menudo, lleva la impronta personal del autor. Es prosa, pero no es ficción.”[3]

En estas dos primeras definiciones se pueden ver diferencias pues la segunda pone énfasis en el carácter literario que posee el ensayo. Así mismo se puede ver semejanzas ya que en las dos definiciones se menciona que el autor pone su estilo, su sello personal y entra en juego su subjetividad.

El ensayo tiene antecedentes históricos que lo convierten en un género importante dentro del desarrollo del conocimiento.

“Su origen se encuentra en el género epidíctico de la antigua oratoria grecorromana…Las Cartas a Lucilio (de Séneca) y los Moralia (de Plutarco) vienen a ser ya prácticamente una colección de ensayos, pero el desarrollo moderno y más importante del género ensayístico vino sobre todo a partir de los Essais(1580) del escritor renacentista francés Michel de Montaigne.”[4]

Los exponentes destacados del ensayo moderno en Latinoamérica son escritores reconocidos como Octavio Paz, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, José Carlos Mariátegui, David Viñas, Martínez Estrada, Cortázar por citar algunos de los personajes más conocidos.

En el país se han destacado escritores como Eugenio Espejo, Fray Vicente Solano, Juan León Mera, José Peralta, Manuel J. Calle, Remigio Crespo Toral. La importancia de estos personajes radica en que sus palabras, sus escritos fueron palabra viva que ponía en la palestra las injusticias y las inequidades que se cometían en el Ecuador. El ejemplo por excelencia de esto es Eugenio Espejo.

Luego de haber expuesto una pequeña revisión histórica del ensayo, a continuación se va a mencionar tres aspectos distintivos que sirven para diferenciarlo de otros géneros. Estos aspectos son los siguientes:

“1. Es un tratado breve, imperfecto.

2. Es una discreción amena más que una investigación severa y rigurosa.

3. Es una interpretación personal de los hechos y de las ideas.”[5]

Para la elaboración de un ensayo hay múltiples formas y es por eso que se lo clasifica de distintas maneras poniendo de manifiesto algunos criterios. En este caso se citara la clasificación que propone José Luis Martínez.

“a. Ensayo como género de creación literaria;

b. Ensayo breve, poemático;

c. Ensayo de fantasía, ingenio o divagación;

d. Ensayo-discurso u oración;

e. Ensayo interpretativo;

f. Ensayo teórico;

g. Ensayo de crítica literaria;

h. Ensayo expositivo;

i. Ensayo crónica o ensayo memoria; y

j. Ensayo breve, periodístico”[6]

Esta clasificación muestra que un ensayo puede ser realizado de distintas maneras y que el enfoque que se le otorgue depende de los fines u objetivos que pretenda demostrar la persona que lo redacte. De igual manera el ensayo se adapta a diferentes campos del accionar social. No se limita a un solo campo de acción sino que es un género versátil que permite expresar las ideas de distintas formas aunque debe seguir una estructura para que no se lo confunda con un género distinto.

Para estructurar un ensayo se debe tener en cuenta 3 partes fundamentales que son: la introducción, nudo o cuerpo y las conclusiones.

“La introducción le indica al lector: el propósito del escritor, el acercamiento al tema y la organización que seguirá el ensayo…El primer paso de la introducción consiste en generar ideas…Además habrá que limitar el tema y enfocarlo, es decir, organizarlo de acuerdo con una cierta perspectiva y mediante una serie de preguntas que el escritor se hace a sí mismo.

Al enfocar el tema es posible elaborar la tesis: una frase que consiste en la respuesta a una pregunta de enfoque.”[7]

La introducción sirve para otorgar al lector un breve acercamiento del tema que se va a tratar en el ensayo. Su redacción tiene que ser concreta, además de ser un puente para las ideas que se van a desarrollar en el cuerpo del ensayo.

“En el nudo/cuerpo tiene lugar el desarrollo de los aspectos que se indicaron en la introducción. Por lo general, cada aspecto mencionado en la tesis ocupará un párrafo del ensayo. Ahora bien, la organización del nudo/cuerpo variará algo según se escoja una u otra estrategia de argumentación.

Existen diferentes estrategias de organización del nudo/cuerpo, con frecuencia, se utilizan varias de ellas en el mismo ensayo. El ensayo académico no suele hacer uso de la descripción ni de la narración sino de la exposición, es decir, incluye una declaración general (tesis) y la evidencia específica para apoyarla.”[8]

En el cuerpo se menciona y se expone cada una de las ideas formulados por el autor y estas se sustentan por intermedio de referencias y citas textuales. Estas citas dotan al ensayo de un sustento teórico fundamental para convertirse en un material académico.

Así mismo en esta parte del ensayo el autor realiza un análisis crítico de los hechos, situaciones, problemas que tengan validez dentro del tema que se esté abordando y elabora comentarios sobre la base de las citas o referencias textuales para defender la tesis que es el hilo conductor a lo largo del texto.

Para argumentar en un ensayo hay diferentes formas que se adaptan a los fines que se quiere conseguir.

“- El análisis. Consiste en la descripción de partes o componentes de una entidad. Es una técnica propia del estudio de la literatura.

– Comparación y contraste. Sirve para señalar semejanzas y diferencias entre dos o más conjuntos o entidades.

– Definición. Aclaración de un término o concepto que el lector puede desconocer. Los diferentes modos de definir incluyen: la situación de un concepto dentro de una clase, la ilustración por medio de ejemplos, el uso de sinónimos y la etimología.

– Clasificación. Se parece mucho al análisis pero en vez de preguntarse por las partes de que se compone la totalidad se pregunta por las diferentes clases de la entidad.

– La causa y el efecto. Examina un objeto o fenómeno y busca sus orígenes y consecuencias.”[9]

Las varias formas de argumentación que hay revelan que un tema o un problema pueden ser abordados desde múltiples puntos de vista y seleccionar diferentes aristas de un mismo problema para tener un espectro más amplio de la situación analizada. En este sentido quien realiza el ensayo escoge los puntos más importantes para él, los investiga y los argumenta en relación a lo que quiere demostrar. Esta selección demuestra una vez más el carácter subjetivo que posee la realización de un ensayo. Una vez finalizado el cuerpo del ensayo se elabora la parte final de la estructura que son las conclusiones.

“En las conclusiones el autor expresa sus propias ideas sobre el tema, se permite dar algunas sugerencias de solución, cerrar las ideas que se trabajaron en el desarrollo del tema y proponer líneas de análisis para posteriores escritos…Esta última parte mantiene cierto paralelismo con la introducción por la referencia directa a la tesis del ensayista, con la diferencia de que en la conclusión la tesis debe ser profundizada, a la luz de los planteamientos expuestos en el desarrollo.”[10]

La conclusión o conclusiones son elaboradas por el autor y en ellas expone lo que se planteó en la introducción del ensayo. En esta parte se debe proponer soluciones al tema que se está abordando. Un ensayo debe no solo ser una fuente de consulta en el plano teórico sino también incluir propuestas que puedan ser puestas en práctica en diferentes ámbitos del accionar social. Así mismo las conclusiones condensan lo más relevante tratado en el ensayo y se pueden realizar recomendaciones para futuros trabajos.

Sobre la base de los argumentos expuestos se puede decir que el ensayo es un género literario que ha ido evolucionando en el tiempo y que en la actualidad no se limita a un determinado fin como el literario sino que se ha ido adaptando a diferentes espacios como el académico, el informativo, entre otros. Su versatilidad hace que múltiples escritores en el mundo publiquen sus obras de ciencia, de literatura, de periodismo por intermedio de un ensayo.

Otro aspecto importante que se debe destacar es el aspecto objetivo y subjetivo que forma parte del ensayo. La parte objetiva tiene relación a todo el material bibliográfico que sea parte del cuerpo del ensayo. En cambio la parte subjetiva es la manera en la que el autor enfoca el tema, escoge los argumentos, los critica y por último saca conclusiones y, si es posible, propone soluciones a la problemática.

La investigación previa es importante para poder sustentar y defender la tesis propuesta. La consulta de fuentes bibliográficas permitirá que el trabajo se convierta en un material de consulta a nivel académico.

Por último el ensayo posee una estructura base pero que puede ser modificada de acuerdo a los objetivos que tiene el autor. Lo importante es que tenga una secuencia lógica, coherencia interna y que se utilice un lenguaje adecuado y sencillo que vaya en relación al público al que se quiere llegar.

Bibliografía