EL FUTURO

“El ciego que se perdió en la montaña, tienta con su bastón el sendero. Ignora a dónde lo llevará, no sabe si lo conducirá tan cerca del abismo, que se despeñe en él. Y no obstante, sigue tanteando paso a paso: si hay una posibilidad de salir, ésta de halla en la búsqueda hacia delante. Nosotros también tanteamos como ciegos el futuro y seguimos nuestro sendero.” Hans Reichernbach, profesor de la Universidad de California

Existen varios enfoques para entender el significado del futuro por ejemplo se puede hablar desde el futuro como la concepción lineal del  tiempo que tienen los seres humanos. Además teniendo en cuenta que “el futuro es la porción de la línea temporal que todavía no ha sucedido; en otras palabras, es una conjetura que bien puede ser anticipada, predicha, especulada, postulada, teorizada y/o calculada a partir de datos en un instante de tiempo concreto”[1].

Si se habla del futuro y su significado en la religión, se habla de la vida después de la muerte. Como las personas intentan ser buenos en la sociedad y en el tiempo presente a fin de acceder al cielo y no al infierno.

Es muy explicito hablar del futuro porque no se sabe realmente desde que punto de vista es mejor tratarlo y entenderlo y sobre todo lo que va a pasar, pero si algo se tiene claro es que la memoria juega un papel fundamental en el desarrollo del futuro debido a que la memoria ha sido globalizada, es decir “opera en dos sentidos relacionados entre sí que ilustran lo que quisiera denominar la globalización y del fracaso del proyecto de la ilustración; sirve como prueba del fracaso de la civilización específicamente la occidental para ejercitar y reflexionar a la sociedad sobre su incapacidad constitutiva de vivir en paz con las diferencias y con los otros, y de sacar las debidas consecuencias de la desleal relación entre la modernidad ilustrada, la opresión racial y la violencia organizada[2].

Actualmente se pretende tener una responsabilidad y conciencia del tiempo a fin de asegurar el futuro. También se intenta vivir días mejores, por ejemplo los pobres sueñan a futuro salir de la pobreza y tener una mejor calidad de vida (educación, salud, vivienda, alimentación); mientras que los ricos buscan seguir generando ganancias a costa de la explotación del resto de personas que están a su disposición debido a que no tienen los recursos suficientes para tener una vida digna. Por tanto, su única esperanza a futuro es llegar al cielo. “Todos los pobres van al cielo”

En nuestra cultura contemporánea, Lübbe diagnosticó un “historicismo expansivo y sostuvo que nunca antes hubo un presente cultural tan obsesionado por el tiempo pretérito. Señaló  que la modernización viene acompañada de manera inevitable por las tradiciones válidas, por una pérdida de racionalidad y por un fenómeno de experiencias de vida estable y duradera. Teniendo en cuenta que la velocidad con la que se desarrollan las innovaciones técnicas, científicas y culturales genera cantidades cada vez mayores de objetos que pronto devendrán, lo que en términos objetivos reduce la expansión cronológica de lo que puede ser considerado el presente más avanzado en un momento dado[3].

Se habla de un futuro del ciberespacio, es decir un futuro íntegro. Donde está interconectado entre sí y la memoria se pone en duda. Aunque “la memoria vivida es activa: tiene vida, está encarnada en lo social, en individuos, familias, grupos, naciones y regiones. Esas son las memorias necesarias para construir los diferentes futuros locales en un mundo global. No cabe duda de que a la larga, todas esas memorias serán configuradas en un grado significativo por las nuevas tecnologías digitales y por sus efectos, pero no se las podrá reducir a esos factores tecnológicos. La memoria siempre es transitoria, poco confiable, acosada por el fantasma del olvido, es humana y social”[4].

Todo esto nos lleva a decir que el futuro no esta dado ni predestinado y que no existen reglas para crearlo porque si algo hay que tener claro es que cada individuo esta sometido al cambio, no es el mismo para siempre. También se debe tener en cuenta el futuro no sólo depende del ser humano sino del avance tecnológico que éste desarrolle por ejemplo no se puede confiar en un cien por ciento en los confiar en los sistemas digitales que aparentemente garantizan la continuidad de algo.

Por último es necesario mencionar que el ser humano como tal no puede olvidar que el tiempo no es únicamente el pasado, ni que puede estar preservado y luego puede ser transmitido sino que este tiempo se desarrolla cada día. Evidentemente la realidad y el tiempo se desarrolla de acuerdo a la concepción de cada individuo y están ligados a los paradigmas que bien lo señala Tomas Kuhn en su libro “La estructura de las revoluciones científicas”, son considerados como reglas que establecen límites y se convierten en guías para el desarrollo y la resolución de problemas sociales, es decir actúan como filtros, los mismos que seleccionan, eligen y acomodan los datos y reglas que van a la mente de cada individuo. Por tanto, el futuro es incierto en cierta medida debido a que puede cambiar de un día a otro sin necesidad de que el ser humano tenga previsto lo que va a suceder.

Bibliografía

  • www.wikipedia.com
  • Horkheimer y Adorno, Dialéctica de la Ilustración, 1997
  • Hermann Lübbe, Zeit-Verhältnisse: Zur Kulturphilosophie des Fortschritts, Graz, Viena, Colonia, Verlag Styria, 1983.
  • Huyssen Andreas, En busca del tiempo futuro, Pág. 20


[1] http://www.wikipedia.com

[2] Horkheimer y Adorno, Dialéctica de la Ilustración, 1997

[3] Hermann Lübbe, Zeit-Verhältnisse: Zur Kulturphilosophie des Fortschritts, Graz, Viena, Colonia, Verlag Styria, 1983

[4] Huyssen Andreas, En busca del tiempo futuro, Pág. 20