El futuro 

Los seres humanos a lo largo de la historia siempre han buscado desentrañar el futuro. Esta es una categoría que aún hoy provoca incertidumbre, porque después de todo es incierto, pues ningún investigador sabe con certeza que sucederá.

La palabra futuro proviene del latín futurus. El diccionario lo define como aquello que está por venir. La concepción lineal del tiempo establece que en una hipotética línea del tiempo el pasado está atrás del presente (lo que pasó), y el futuro aparece delante por ende, es lo que no ha sucedido. “El futuro es una conjetura que puede ser calculada, especulada, teorizada o anticipada de acuerdo a los datos que se tienen en un momento concreto”[1] Se debe agregar que es un tiempo verbal desde el punto de vista de la gramática, y permite expresar  una acción en un tiempo que no ha llegado

Sin embargo, el futuro “es algo que tiene un lugar (en el tiempo) que puede alcanzarse, que puede llegar (a ser)”[2] Por esta razón, es necesario referirse a un tiempo – espacio, pese a que no “es un ente, ni tampoco un lugar (en el tiempo) sino como un aspecto del mismo, algo que integra el tiempo… implica posibilidad de acción, es decir, algo más que el simple sometimiento a lo ya establecido”[3]

El tiempo se define como los intervalos o momentos durante los que ocurren los acontecimientos, además permite comparar la velocidad con que se miden procesos diferentes.

Se puede establecer que el futuro tiene cinco características: no existe en el presente pese a que es un fenómeno real, pero existirá algún día. El futuro a largo plazo es un gigantesco misterio, porque nunca sabremos con exactitud lo que va a suceder. El fenómeno del futuro es interesante y conduce a la reflexión, siempre este tema genera un estímulo intelectual porque existen varias posibilidades, algunas de ellas se plasman en la ciencia ficción. Otra característica es que al enfrentar nuestros futuros posibles podemos evocar respuestas emocionales, porque ante la incertidumbre que generan existen varios sentimientos. Finalmente el futuro de la civilización es una prioridad fundamental.

Es entonces cuando surgen las llamadas generaciones del futuro, que se remontan a los orígenes del término progreso. Una de sus características importantes y que hace una diferencia crítica entre el hombre del futuro y del presente es la transitoriedad, que permite “analizar los problemas del cambio a gran velocidad de una nueva manera… nos proporciona un método para medir, por inferencia, el grado del flujo de situaciones”[4]. Además establecen que esto influye en las relaciones sociales porque éstas se acortan y abrevian al producirse en el futuro una aceleración de la sociedad. También, se plantea que en ese futuro es necesaria la adaptabilidad, porque será una época de cambio continuo, tanto de las necesidades de los consumidores, de acelerados cambios tecnológicos y de situaciones para las que no están preparados los humanos.

Es precisamente de esta idea de avances tecnológicos como uno de los aspectos del futuro que aparecen los tecnócratas, quienes creían que el progreso tecnológico tornó obsoleta la sabiduría social acumulada. Además, tienen una fe ciega en el progreso técnico. Sin olvidarse de los futuristas cuyo profeta fue Marinetti. Ellos exaltaban lo moderno como una denuncia del pasado.

Pero sobretodo frente a la incertidumbre del pasado se crearon dos visiones: historicistas y no historicista. Estas provienen no solo de la curiosidad, sino que es una condición primera del actuar, pensar y vivir humanos, porque de cuál sea la esperanza o desesperanza que se espera depende el presente.

Los historicistas establecen el futuro como la historia concluida “una suerte de prolongación: un presente míticamente dilatado”[5].  En éste el tiempo es continuo en donde, la historia tiene un camino que puede cambiar un poco pero nunca invertirá su destino final, por ende el futuro es reproducir lo mismo, existe multiciplidad y no sentido. El esfuerzo racional permite el que se de ese acontecer predispuesto.

El historicismo implica dos aspectos importantes: “la escritura histórica requiere de un desplazamiento o distancia entre aquello de lo que versa y el lugar desde el se escribe”[6] Esto implicaría que los historiadores pueden decir cosas sobre lo que sucede que los contemporáneos no podrían, es decir, no podrían anticiparse a lo que sucederá asegurando varias cosas. Además, significa que obteniendo los datos de un pasado se puede reescribir la historia, tomando en cuenta la deriva temporal, por ende se convertiría en el futuro del pasado. En segundo lugar “los componentes de los enunciados narrativos sólo cobran significado en el sentido de futuro – pasado”[7] el futuro tiene la significación del pasado. De esta forma, es un ente intratemporal.

En tanto, los no historicistas plantean que no existe una linealidad. La historia puede ser la producción de algo, pero existe movimiento, cambio transformaciones, porque el futuro no está hecho, porque hay la posibilidad de hacer algo nuevo, es lo abierto, inacabado. “El futuro no queda nunca zanjado… se trata más bien de poder abrirlo a la dimensión existencial del hombre… el futuro es la dimensión de la que se abre el tiempo”[8].

En el interior de éste se encuentra lo posthistórico, cuya visión está puesta en la posibilidad de la destrucción del futuro. Es negativa porque niega lo que significaba la historia, y es temporal porque se remite a ella como un después. Es una concepción antihistórica, tiende a la superación de la historia, porque lo que viene después no es igual. Supone una transformación del hombre en donde, el futuro se convierte en presente.

Por esta razón su condición es que el futuro llegó ya, esto implica dos aspectos: que ya no existe futuro por llegar y que el presente debe descubrir algo en su ser – sido. Por tanto uno de sus aspectos significativos es la negación del curso anterior, y con ella la imprecisa comprensión de un futuro pacífico, sólo cobra sentido sobre la posibilidad de una transformación del hombre.

Pero la dimensión del futuro es sinónimo de lo abierto, tiene dos características: es holgura, porque permite la evolución y oportunidad para la acción del hombre, pero es al mismo tiempo intranquilidad. El futuro también lleva consigo la posibilidad de acción.

El hombre también ha deseado siempre conocer el futuro. Por esta razón a lo largo de la historia ha desarrollado métodos para prevenirlo o controlarlo. Éstos son incontables desde la mera imaginación literaria hasta los modernos métodos de pronóstico, y todos éstos influidos fuertemente por los aspectos religiosos y técnicos de adivinación.

Se puede descubrir, además, cuatro aspectos importantes respecto al tema: el afán por descubrir el futuro es constante en  todas las culturas, este interés permitió crear un saber como es el caso de los chamanes astrólogos, entre otros. En tercer lugar se encuentra la predisposición de las personas para cambiar el rumbo de las cosas, y finalmente la forma crítica en que actualmente se toman en cuenta los modos que se usaron para imaginar lo que sucederá.

Pero sobretodo estas predicciones se dividen en dos: los fenómenos de la naturaleza y los asuntos humanos. En este sentido se encuentra presente también el historicismo y su determinismo. Además, se creó el concepto de profecías sociales divididas en profecías autorrealizables, que hacen alusión a su fuerza persuasiva, y las autodestructivas que son aquellas no logran realizarse.

Pero es importante establecer que la capacidad de reflexión del ser humano ha hecho cada vez más difícil el cumplimiento de las profecías, porque además no existen reglas generales en las ciencias sociales.

Además, se debe tomar en cuenta que las predicciones han oscilado entre el cerril fatalismo de los antiguos y el voluntarismo de los modernos. En el primero “el futuro está cerrado y los contenidos vienen dados de antemano”[9] Para el segundo, el futuro es enteramente abierto y maleable según la voluntad humana.

Cabe recalcar además, que existe la prospectiva entendida como una actitud mental de concebir el futuro para obrar en el presente. Es decir, es construir el futuro desde el presente porque es su hijo. De esta manera, las acciones del hoy influirán en lo que vendrá. “La prospectiva supone la fuerza creadora del hombre para dominar y transformar la naturaleza y está estrechamente relacionado con la noción de libertad”[10] Esta posición al igual que el futuro tiene dos corrientes: tendencial o determinista, que plantea el conocimiento de las tendencias por ende, la persona es pasiva. Y el voluntarismo que establece la importancia de diseñar y construir el futuro, en ella el ser humano es activo. Incluso se ha desarrollado un método prospectivo en donde se involucra al futuro como causa final del presente y se establece con responsabilidad los componentes de la construcción del futuro.

Finalmente existe una forma variada de concebir el futuro sea ligado a la historia o no. Sin embargo, en cualquiera de estas nociones como característica fundamental permanece su característica de incierto, porque aunque se realicen predicciones muchas de ellas no se cumplen de forma exacta. Por tanto, la sociedad siempre cambia y evoluciona ya hacía hacia algo mejor, o hacía la destrucción de las relaciones sociales debido a la rapidez del ritmo de vida como asegura Toffler. Pero de todos modos “el futuro no es un lugar, es la libertad humana, la posibilidad de ser… es la desconfianza de todo pronóstico, la crítica de la razón dominadora y la crisis del hombre mismo”[11]

 Bibliografía

  • CRUZ, Manuel; Hacia donde va el pasado: el porvenir de la memoria del mundo contemporáneo; Ediciones Paidos Ibérica; Barcelona; 2002; p: 267 
  • FRANCESCUTTI, Pablo; Historia del futuro: una panorámica de los métodos usados para predecir el porvenir; Editorial Alianza; Madrid – España; p: 274
  • LÓPEZ, Francisco; América Latina 2020: Escenarios, alternativas, estrategias; Flacso, Unesco; primera edición; Buenos Aires – Argentina; p: 454
  • TOFFLER, Alvin; El Shock del Futuro; Primera Edición; Plaza 8 Jones S.A. Editores; Barcelona España.
  • TOUGH, Allen; Preguntas cruciales sobre el futuro; México DF; Fondo de Cultura Económica; Primera edición; p: 149
  • http://definicion.de/futuro/; 14 – 03 – 20010: 13h56

 


[1] http://definicion.de/futuro/; 14 – 03 – 20010: 13h56

[2] CRUZ, Manuel; Hacia donde va el pasado: el porvenir de la memoria del mundo contemporáneo; Ediciones Paidos Ibérica; Barcelona; 2002; p: 187

[3] Ibíd.; p: 188-189

[4] TOFFLER, Alvin; El Shock del Futuro; Primera Edición; Plaza 8 Jones S.A. Editores; Barcelona España; p: 59

[5] CRUZ, Manuel; Hacia donde va el pasado: el porvenir de la memoria del mundo contemporáneo; Ediciones Paidos Ibérica; Barcelona; 2002; p: 187

[6] Ibíd.; P: 195

[7] Ibíd.: P: 196

[8] Ibíd.: P: 194

[9] FRANCESCUTTI, Pablo; Historia del futuro: una panorámica de los métodos usados para predecir el porvenir; Editorial Alianza; Madrid – España; p: 255

[10] LÓPEZ, Francisco; América Latina 2020: Escenarios, alternativas, estrategias; Flacso, Unesco; primera edición; Buenos Aires – Argentina; p: 114

[11] CRUZ, Manuel; Hacia donde va el pasado: el porvenir de la memoria del mundo contemporáneo; Ediciones Paidos Ibérica; Barcelona; 2002; p: 206