Bienaventurada me resulta hoy la idea, de realizar una proyección adscrita hacia el futuro. Teóricamente, este se nos ha planteado, como la acción que está por venir.[1], es decir el ejercicio, estado o cosa temporal que estará presente en el momento mismo después de dicha mención.

Y en realidad, ese el futuro, empero es de carácter más importante comprender el presente, para de esta manera anticiparnos a lo que nos deparará el futuro, puesto que es bien sabido, que el futuro depende de las condiciones que en el día a día labremos en nuestras existencias, para merecernos un gran porvenir.

A tras deben quedar los planteamientos de carácter paranoico, impulsados por los rezagos de fracciones judeo-marxistas, que plantean que los hombres no hacen la historia, y por ende su futuro, según su propia voluntad, sino bajo condiciones impuestas por la naturaleza y por el legado que les viene del pasado.[2] A este respecto, deberíamos esperar nuestro devenir, por una simple predestinación del “sistema explotador”, que impide surgir el poder de la voluntad, la cual es expuesta por Schopenhauer,  y donde es esta (la voluntad) la que nos lleva a la construcción de nuestras propio camino según el fin ideal que previamente hayamos elegido[3].

Por esta razón es indispensable saber, que somos nosotros, los seres humanos, quienes formamos nuestro destino, claro está con la engrandecimiento de nuestra personalidad respecto a la voluntad.

Pero esto, no debe salir de un contexto histórico-social, ya que somos evidentemente seres que vivimos en sociedad, y las condiciones al nacer evidentemente nos son impuestas, ¿O acaso, algún ser humano a de tener esa capacidad sobrenatural para, desde el momento mismo de ver la luz, romper con todo lo hasta ese instante, impuesto por el mundo que aún ni siquiera conoce? Debe estar sobreentendido que no.

Los planteamientos racionalistas, del siglo XX, decían que la construcción de la razón percé, se daba en 251 días, es decir en ocho meses y medio, tiempo en el que un feto humano está ya en condiciones saludables y de ningún riesgo para salir afrontar al mundo. Con esta salida, el humano tiene con la razón su arma más importante para afrontar su porvenir, a la cual deberá complementarla con una voluntad, la cual deberá irla adquiriendo con el transcurso de sus días, y con la formación misma de su personalidad. Por eso no es difícil comprender, que para el marxismo es de vital importancia, anular la significación de la personalidad, pues su objetivo primordial, es sustituirla por el peso muerto de la masa,[4] y eliminar de esta manera, cualquier deseo de esfuerzo, sacrificio y trabajo que existe en todo gran hombre que forma su futuro a plena conveniencia.

¿Pero que pasaría, si aquel humano, de plano le diríamos que su futuro no lo construirá el, sino el “sistema” en el que vive? De seguro, su personalidad adquiriría un carácter pusilánime, innato en los marxistas, que evidentemente no le permitiría salir de la condición social en la que vive y a la que siempre le lamentará y haciéndole vivir con esa paranoia, de la cual hará posteriormente su “arma revolucionaria”, dejando de esta manera la razón y consecuentemente la formación de su personalidad.

Es entendible así, que para los marxistas el concepto de “parvenu”[5], que no es otra cosa, que aquel hombre que por su propio esfuerzo sale de la clase social en que vive para situarse en un nivel superior, ha quedado totalmente difícil de comprender.

La historia y las condiciones legadas, nos servirán pues, únicamente para comprender nuestras raíces y para mejorar de esta manera, las condiciones vitales para el desarrollo de nuestro pueblo y de nosotros mismos. La historia por tanto, debe ser principio de ilustración para encontrar en ella, nuestra fuente de enseñanza para nuestro porvenir y para la conservación de nuestra propia nacionalidad[6].

El futuro de nuestra grande nación y el propio mismo, se construye en el día a día, con sacrificio, esfuerzo y una planificación analítica y sistemática.                     La sola idea de fundar nuestro presente, con acciones firmes y enfocadas al porvenir, nos garantizará la magnificación de nuestros días venideros, los cuales simplemente serán resultado de un pasado, el cual fue forjado por nuestra propia mano.


Bibliografía

MICROSOFT Encarta, 2009, Concepto de Futuro.

ORTIZ CRESPO, Gonzalo. “Subdesarrollo e Historia”. En G. Ortiz, La incorporación del Ecuador al Mercado Mundial. La coyuntura socioeconómica 1875-1895 (Quito: BCE, 1981).

SCHOPENHAUER, Arthur, exponente del Voluntarismo de la corriente “irracionalista”.

HITLER, Adolf, Mi Lucha, Alemania 1926. Pág. 137/ 20/ 127