EL FUTURO

El ser humano vive en un constante cambio social, teniendo ante sí un futuro que se viene aceleradamente. La gente se siente frustrada con el cambio, pues es difícil el proceso de renovar paradigmas, ya que les obliga a representar nuevos papeles y actividades en sus vidas. “Si no empleamos el futuro como instrumento intelectual, nos será cada vez más difícil comprender nuestros problemas personales y públicos”[1].

La palabra futuro proviene del latín futurus que quiere decir, “tiempo verbal que expresa, por lo común, la acción todavía no comenzada”[2].

El fututo es una corriente de cambio que altera o innova una ideología de vida, actividades y demás quehaceres cotidianos obligando a adaptarse rápidamente a otro ritmo, o caso contrario quedarse estancado. “El cambio es el fenómeno por medio del cual el futuro invade nuestras vidas, y conviene observarlo atentamente, no solo con las amplias perspectivas de la Historia, sino desde el ventajoso punto de vista de los individuos que viven, respiran y lo experimentan”[3].

“William Ogburn, con su célebre teoría de la retardación cultural, sostuvo que las tensiones sociales proceden de los grados desiguales de cambio en diferentes sectores de la sociedad(…) Indica vivamente que tiene que haber un equilibrio no sólo entre los grados de cambio de los diferentes sectores, sino también entre la velocidad de cambio del medio y la rapidez limitada de la reacción humana”[4].  Por lo general la gente tiende a acoger una nueva posición frente al futuro, según lo que está viviendo en el presente y así involucrarse de mejor forma en el proceso de cambio para sentirse parte del avance en la historia.

“La historia significa nada menos que conocer los cimientos de nuestra vida actual, saber de dónde venimos, quienes somos y aumentar las probabilidades de saber a dónde vamos (Tuñón, 1981)”[5].

Según Toffler Alvin quienes no logren seguir el proceso de cambio serán incapaces de actuar de modo racional dentro de su medio creando un “shock cultural que es el efecto que sufre el visitante no preparado al verse inmerso en una cultura extraña.  Produce una ruptura de la comunicación, una mala interpretación de la realidad y una incapacidad de enfrentarse a ésta”[6].

Los procesos y cambios que se dan en la historia tienen un ritmo diferente, es así que “el shock del futuro es un fenómeno de tiempo, un producto del ritmo enormemente acelerado del cambio en la sociedad. Nace de la superposición de una nueva cultura sobre la antigua”[7].  Toffler manifiesta que “necesitamos de un patrón que nos permita comparar unos procesos simultáneamente diversos, y este patrón es el tiempo. Sin el tiempo, el cambio nada significa. Y sin el cambio el tiempo se detendría. El tiempo puede concebirse como los intervalos durante los cuales ocurren los acontecimientos”[8].  Pues de este modo el tiempo nos permite comparar procesos diversos tanto en el pasado y presente para saber que esperar en un futuro.

Este ritmo de vida traza una línea divisoria en la humanidad, separando en campos y creando diferencias entre seres humanos, ya que “al acelerarse el ritmo de cambio en la sociedad, un número creciente de personas mayores siente agudamente la diferencia. Y también ellos se desprenden, se retiran a un medio privado, cortan el mayor número posible de contactos con el veloz mundo exterior, y en definitiva, vegetan hasta la muerte”[9].

Cada cultura tiene su  propio ritmo característico, es así que, en Oriente medio tienen una actitud mucho más relajada que los americanos o los europeos occidentales.

La aceleración del cambio en la sociedad viene de la mano con el superindustrialismo, así como un relacionado apresuramiento del ritmo de  la vida individual. “La percepción del tiempo por el hombre está íntimamente relacionada con sus ritmos internos, pero sus reacciones al tiempo están culturalmente condicionadas”[10].  Es precisamente el ritmo de vida acelerado al que se debe la creciente velocidad del cambio científico, tecnológico y social.

Toffler afirma que se puede ayudar a los individuos a adaptarse mejor con solo proporcionarles información anticipada sobre lo que les espera. “El hábito de anticipación es aun más importante que cualquier fragmento específico de información adelantada. La habilidad condicionada de mirar hacia adelante desempeña un papel clave en la adaptación”[11].  Pues “el individuo adaptable parece ser capaz de proyectarse a la distancia justa de tiempo, de estudiar y valorar los alternativos caminos de acción que se le ofrecen, antes de tener que tomar la decisión final, y de hacer anticipadamente ensayos de decisiones”[12].   

A lo largo del tiempo han surgido teorías que analizan el carácter histórico del hombre y de la realidad, denominando al estudio de estas historicismo. “Las investigaciones de E. Troeltsh y F. Meinecke interpretaron al concepto del historicismo como un pensamiento dinámico que no estratifica artificialmente los hechos, y que había proporcionado parcialmente a la historia un objeto de estudio propio al formular el principio de individualidad de la ciencia histórica. La teoría de la historia es analizada como desarrollo de la individualidad, en el sentido de que las condiciones de vida del hombre y las normas establecidas por él están sujetas al cambio histórico”[13].  Ya que la historia que plantea el historicismo no solo mira hacia atrás, sino especialmente hacia adelante, hacia el futuro.

Entonces el futuro trae consigo cambios, que no son otra cosa que paradigmas que necesitan irse renovando y la humanidad debe adaptarse al proceso acelerado de tiempo, para poder estar listos y enfrentar lo poco que se conoce del futuro.    


[1] TOFFLER Alvin, Future Shock, 1ra Edición, Plaza & Janes S.A. Editores, España-Barcelona, 1971, Pág.17

[2] Enciclopedia Ilustrada Círculo, volumen 5, pág. 1732

[3] TOFFLER Alvin, Future Shock, 1ra Edición, Plaza & Janes S.A. Editores, España-Barcelona, 1971, Pág.15  

[4] TOFFLER Alvin, Future Shock, 1ra Edición, Plaza & Janes S.A. Editores, España-Barcelona, 1971, Pág.17

[5] Tomado del sitio Web http://www.monografias.com/trabajos58/historia-historicidad-historicismo/historia-historicidad-historicismo2.shtml, 14-03-2010, 18:00

[6] TOFFLER Alvin, Future Shock, 1ra Edición, Plaza & Janes S.A. Editores, España-Barcelona, 1971, Pág. 25

[7] TOFFLER Alvin, Future Shock, 1ra Edición, Plaza & Janes S.A. Editores, España-Barcelona, 1971, Pág. 25

[8] TOFFLER Alvin, Future Shock, 1ra Edición, Plaza & Janes S.A. Editores, España-Barcelona, 1971, Pág. 35

[9] TOFFLER Alvin, Future Shock, 1ra Edición, Plaza & Janes S.A. Editores, España-Barcelona, 1971, Pág. 55

[10] TOFFLER Alvin, Future Shock, 1ra Edición, Plaza & Janes S.A. Editores, España-Barcelona, 1971, Pág. 57

[11] TOFFLER Alvin, Future Shock, 1ra Edición, Plaza & Janes S.A. Editores, España-Barcelona, 1971, Pág. 438

[12] TOFFLER Alvin, Future Shock, 1ra Edición, Plaza & Janes S.A. Editores, España-Barcelona, 1971, Pág.439

[13] Enciclopedia Ilustrada Círculo, volumen 6, pág. 2040